Camino a Sorlada
La maravilla natural de las flores en un cachorro gigante llama más la atención que la imponencia arquitectónica del Guggenheim. Los juegos con canciones, sustos y piruetas nos ayudan con la caminata porque en Sorlada nos esperan esa tarde. Impresiona el antiguo lavadero, el abandono de muchas casas -incluida la ampliada de los familiares-, el brasero y la animosidad del pueblo contra los Asensio. Samán nos sorprende con su gusto por el bacalao y también las niñas son muy especiales con Gloria, Manolo y Mari Carmen.

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